Folio en blanco colgado de una cuerda

Que no te pare el miedo a la página en blanco

La página en blanco vista como tal tiene connotaciones positivas. Empiezas algo nuevo, sobre la blancura impoluta vas a plasmar las primeras ideas, los primeros trazos e incluso los primeros borrones.

Visto así el aliciente es optimista. Lo cierto es que algo tan pequeño como un folio en blanco genera en muchas ocasiones un sentimiento sobredimensionado: pánico. 

Páginas en blanco juntas

La expresión “miedo al folio en blanco” no solo es una frase que persiga a escritores y escritoras, sino que ya forma parte de la mochila de todo ser creativo. 

Es sano mandar a callar de vez en cuando a esa vocecita que te frena.

Pero, ¿por qué se da esto? Evidentemente, el folio no ha desarrollado (todavía) la capacidad de odiarnos ni de generar una sensación parecida a la que sentimos cuando la casa está en silencio y los muebles empiezan a hacer sus sonidos particulares.

Se trata de una cuestión que tiene que ver con el acto en sí y con el efecto que surte en nosotros. Sin ser gurús de nada, vamos a entrar de lleno en el quid de la cuestión.

La creatividad infantil como punto de partida

La creatividad infantil nunca se ha puesto en duda. Si bien es cierto, en momento puntales le echamos realmente cuenta. Durante la cuarentena provocada por el coronavirus, hemos visto en redes sociales o incluso en mensajes de WhatsApp dibujos de pequeños. Todo un sinfín de obras coloridas sin un supuesto orden prestablecido ni esperado. 

Colores, líneas, frases y dibujos que, en muchos casos, se podría decir que son obras de arte.

A un pequeño le pones un folio en blanco y tarda segundos en plasmar lo que su cabecita le dice. ¿Por qué un adulto no? Porque al adulto el miedo al error le frena, ya sea a nivel creativo o en cualquier cuestión de su vida.

Puede ser que tu estancamiento creativo sea un aviso para cambiar de rumbo.

Folios amontonados en columnas

El miedo al error es el mayor obstáculo

Entrar en ese trance no nos aleja de ser creativo, solo está remarcando que la creatividad está ahí, pero no la estamos desarrollando bien. 

El miedo al error se ha gestado durante mucho tiempo, por la formación escolar que hemos recibido e incluso por vivir en una sociedad que premia unas líneas a seguir. Donde el éxito está visto como un punto álgido, sin pensarlo como una constante y donde el ensayo-error tiene poca cabida.

Si el primer día en lugar de rellenar tres folios, completas uno, tómalo como un avance brutal.

El estancamiento creativo es un estado muy común

El estancamiento creativo no es plato de buen gusto para ningún artista, ni para nadie que se dedique a la redacción de contenidos creativos.

Ese estado puede durar horas, días e incluso en el peor de los casos, años. Si bien, esto no es problema de los equipos o del material que tengamos, sino de las consecuencias del cansancio, del estado de ánimo o de la falta de inspiración.

Estrés laboral, cansancio y el ánimo, principales causas

La alta demanda de proyectos con unos tiempos muy encorsetados, un mal ambiente laboral o incluso una rutina mal organizada pueden llevar a un estrés que logre bloquearnos en nuestra dimensión más creativa.

También las distracciones que nos alejan de nuestras fuentes de inspiración hacen que el bloqueo creativo se haga más fuerte. A esto se le puede añadir el hecho de que el estado de ánimo no acompañe en un determinado momento de nuestra vida.

¿Entonces, la solución está en dejarlo pasar? No, porque entraríamos en fase de pereza y acabaríamos rizando el rizo. Lo esencial es buscar el motivo, intentar encontrar por qué nos encontramos en esa tesitura y superarla.

¿Qué aconsejamos para superar el miedo al folio en blanco?

Como ya dijimos al principio, no somos gurús aunque estemos en proceso. No obstante, queremos darte unas pequeñas pautas para que te enfrentes a ese documento de trabajo y empiece a fluir eso que quiere salir de tu cabecita.

Dile a Pepito Grillo que ahora no puedes atenderle

Es sano mandar a callar de vez en cuando a esa vocecita que te frena. Permítete la censura de ese monologuista interno que te incita a no salir de tu zona de confort, que te habla del temor a lo desconocido.

Fallar es bueno aunque en un principio se tome como algo malo. ¿Has escuchado aquello que dice “de los errores se aprende?”, pues es el momento de aprender.

Folio en blanco con triángulos de colores

Para el carro

Puedes ser una persona ambiciosa en tus proyectos, pero hazlo con objetivos tangibles al principio para no saturarte. Si el primer día en lugar de rellenar tres folios, completas uno, tómalo como un avance brutal. No olvides que vienes de una época de sombras en las que apenas veías bien la luz.

Échate un ojillo

Puede ser que tu estancamiento creativo sea un aviso para cambiar de rumbo. Has agotado todas las pilas que te quedaban para aquella idea que al principio te funcionó. Si ha llegado el momento de reinventarse, ¿por qué no lo vas a hacer?

Puede que con estos poquitos consejos no sea suficiente. Eso sí, esperamos que al menos hayamos arrojado algo de luz. Si en este instante te encuentras así, tienes excusa para ponerte manos a la obra. Permítete relajarte y evadirte con un capítulo de Los Simpson o la serie que más te guste y luego ponte a indagar en ese motivo. ¡Pronto superarás ese estancamiento! 

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